La campaña “Cada extremeñ@, un árbol” se inicia este sábado en Monesterio.

Como viene siendo habitual en años precedentes, Ecologistas en Acción de Extremadura inicia una nueva edición de la campaña “Cada extremeñ@, un árbol”, que se desarrollará entre los meses finales de 2018 y los iniciales de 2019. 

El inicio de la campaña tendrá lugar con una plantación en Monesterio el sábado 1 de diciembre, a las 11:00 horas, concretamente en Aguafría, donde se plantarán especies autóctonas y se llevará a cabo una comida-convivencia con migas para los asistentes.

Uno de los objetivos principales de esta 5ª edición es que la población extremeña tome conciencia de la importancia que tiene el arbolado para el desarrollo de la vida humana y que, mediante esa concienciación y sensibilización, la población adquiera un compromiso en la defensa de los árboles. Para ello se llevarán a cabo actividades destinadas a implicar a la ciudadanía sensibilizada en la defensa del árbol como elemento indispensable de nuestro entorno y de nuestras ciudades.

La campaña tiene un carácter reivindicativo y, tal como se ha hecho en años anteriores, propone como principal actividad las plantaciones populares y participativas de árboles y arbustos autóctonos en zonas de propiedad pública (vías pecuarias, montes públicos, riberas, parques periurbanos…) como medio para proteger y recuperar las áreas forestales y el arbolado en general, frente a diversas amenazas como el abandono o la sobreexplotación, la sobrecarga ganadera, los cambios de uso del suelo, el crecimiento urbanístico descontrolado y los incendios.

La campaña de esta edición está dedicada especialmente a concienciar sobre los efectos del cambio climático. Este fenómeno ha pasado de ser una hipótesis a medio plazo a convertirse en una realidad presente, que compromete no solo la estabilidad de ecosistemas de todo el planeta, sino la continuidad de nuestro día a día tal como lo conocemos. Los árboles, en este caso, son víctimas del cambio climático a la vez que herramientas para luchar contra él. Por un lado, la creciente desertización de amplias áreas del planeta hace que, en lugares en los que durante siglos medraron distintas especies de árboles, hoy sean territorios hostiles para ellos. Por otro, dada su capacidad de evapotranspiración, su potencial de absorción de CO2 y su facultad para retener el suelo fértil, un árbol puede ser la mejor herramienta para evitar la desertización provocada por el cambio climático.

Como es tradicional en estas campañas, la que se inicia ahora también está dedicada a una especie en concreto, en este caso la encina, especie emblemática de nuestra tierra que actualmente se encuentra acuciada por problemas como la seca o la falta de regeneración de los encinares. Convirtiéndola en el símbolo de esta edición de “Cada extremeñ@, un árbol”, se pretende sensibilizar acerca de la importancia de esta especie y alertar sobre sus problemas.